La segunda sesión de comparecencias de la Ley Integral de Cuidados Paliativos Pediátricos en el Parlament de Catalunya ha puesto de manifiesto la inequidad asistencial que existe actualmente en el territorio. Los expertos advierten que el lugar de residencia determina el nivel de soporte que reciben las familias: cuanto más lejos de Barcelona, mayores son las dificultades para acceder a recursos esenciales, una brecha que se agrava en entornos de vulnerabilidad social y diversidad cultural.
El proceso de tramitación de la futura Ley Integral de Cuidados Paliativos Pediátricos ha permitido escuchar a los profesionales que, día a día, atienden a niños con enfermedades complejas en Lleida, Girona, Tarragona, Manresa, Badalona y las Terres de l’Ebre. La sesión, que tuvo lugar el pasado 22 de enero, ha servido para visibilizar una realidad de contrastes: si bien existe una red de profesionales con una vocación de excelencia, la disponibilidad de recursos estructurales —especialmente en soporte psicosocial y cobertura 24/7— disminuye a medida que nos alejamos del área metropolitana de Barcelona.
Inequidad territorial: el desafío de la distancia
Los comparecientes destacaron que la atención integral se vuelve más difícil de sostener a medida que aumenta la distancia con los centros de referencia. El Dr. Xavier Bringué (Hospital Universitari Arnau de Vilanova de Lleida) subrayó que, aunque el rango de ley es un avance histórico, «debe ir acompañado de una dotación de recursos conveniente» para salvar las distancias de hasta 100 km que recorren sus equipos.
Esta falta de recursos estructurales se traduce en situaciones de fragilidad extrema, como denuncian los profesionales, que se enfrentan, por ejemplo, a la falta de vehículos oficiales. También señalan que la insuficiencia de personal obliga a detener temporalmente la acogida de nuevos pacientes o a no dar atención al duelo por priorizar la asistencia psicológica durante la enfermedad. Como señaló la Dra. Mireia Crehuet (Hospital Universitario de Gerona Doctor Josep Trueta): «La atención paliativa pediátrica no es un lujo, es una necesidad. La ley es la oportunidad para garantizar que llegue a todos los niños».
Vulnerabilidad social y diversidad cultural
Uno de los matices más relevantes de la sesión fue el impacto de la realidad socioeconómica en el cuidado. La Dra. Judit Dorca (Hospital Althaia de Manresa) recordó que muchas familias afrontan «barreras lingüísticas, culturales y administrativas, así como una proporción significativa de hogares con necesidades económicas no cubiertas». En estos contextos, la falta de trabajadores sociales y psicólogos integrados en los equipos locales deja a las familias en una situación de desprotección emocional y social.
Asimismo, la Dra. Silvia Franch (Hospital de Tortosa Verge de la Cinta) destacó la necesidad de incorporar mediadores culturales y soporte espiritual para atender la diversidad de la sociedad actual: «Creemos que es un punto clave para poder hacer un buen acompañamiento». La Ley Integral de Cuidados Paliativos Pediátricos debe, por tanto, prever equipos transdisciplinares que entiendan y respeten la realidad multicultural de cada hogar.
Humanizar la medicina: el tiempo como herramienta
Pese a las carencias, la sesión puso en valor el compromiso inquebrantable de los profesionales. El Dr. Francisco Almazán (Hospital Germans Trias i Pujol) definió su labor como una misión de dignidad: «Humanizamos la medicina; la calidad de vida es nuestra obsesión». Para lograrlo, los expertos reclaman que la ley reconozca el «tiempo» como una herramienta asistencial, especialmente para garantizar una cobertura 24/7 que hoy es desigual fuera de Barcelona. También destacan la necesidad de blindar ratios de profesionales que permitan cuidar también al que cuida, evitando la fatiga de unos equipos que hoy asumen una carga emocional y asistencial muy elevada. Como concluyó la Dra. Dorca: «El sufrimiento no entiende de horarios y el acompañamiento tampoco debería hacerlo».
Escuchar a los protagonistas: la voz de los niños
La jornada también nos recordó para quién se legisla. Ana Belén Bautista, psicóloga del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, trasladó los mensajes de los propios pacientes, quienes piden ser vistos como personas y no solo como diagnósticos. Niños como Liam piden explícitamente «apoyar con más recursos a los equipos de paliativos y equidad en el territorio».
Desde la Sociedad Española de Cuidados Paliativos Pediátricos (PEDPAL), valoramos profundamente el testimonio de estos profesionales que trabajan con gran dedicación pese a que cuentan con recursos limitados. Creemos que la Ley Integral de Cuidados Paliativos Pediátricos debe ser el motor que transforme su compromiso individual en una red pública sólida y equitativa. Como concluyó la Dra. Silvia Franch (Hospital de Tortosa Verge de la Cinta): «Nos importas porque eres tú, importas hasta el último momento de tu vida». Ese es el espíritu que debe guiar esta ley: que cada niño, viva donde viva, reciba el mejor cuidado posible.













